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LA REFORMA LABORAL DE PIÑERA

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A partir de las reformas que ya se habían ingresado en el segundo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, esta nueva administración decidió volver a modificar la reforma laboral, proponiendo cuatro ejes principales de modificación: reposición de los grupos negociadores, modificación en la prohibición del reemplazo en huelga, nuevo sistema de indemnización por años de servicio (pago por 4 o 6 años) y flexibilidad en las jornadas de trabajo, manteniendo las 45 horas semanales que hay en la actualidad.

Al parecer, las modificaciones hechas en 2017 siguen sin terminar de agradar al empresariado chileno, por lo tanto buscarán hacer cambios a través de la visión del ejecutivo y apoyándose en un fallo del TC y en el rechazo del recurso de protección interpuesto por diversos sindicatos y que buscaba impugnar el Dictamen de la Dirección del Trabajo en que se validaba a los grupos negociadores en el proceso de negociación colectiva.

¿Qué es un grupo negociador?

De acuerdo con el artículo 314 del Código del Trabajo, se trata de un grupo de “…una comisión negociadora, de no menos de tres integrantes ni más de cinco, elegida por los involucrados en votación secreta celebrada ante un Inspector del Trabajo” Hasta acá, todo correcto. El mayor riesgo que representan los grupos negociadores tiene que ver con dos puntos específicos: el primero es la deslegitimación de la organización sindical como espacio de protección, resguardo y defensa de los trabajadores; y el segundo se relaciona con la debilitación de la orgánica de los trabajadores. En toda nuestra historia hemos observado cuán efectivo ha sido para el adversario la debilitación de las organizaciones sociales. Cuando existen grupos organizados de personas que buscan un horizonte similar, la cosa se pone más seria y compleja para quienes toman las decisiones políticas y económicas, puesto que la masa ya no es simplemente un grupo de exaltados, sino que se convierte en un espacio de reflexión, especialización y crítica dura.

Los grupos negociadores que busca reivindicar esta reforma no son más que una táctica estratégica con un fin ideológico y bajo ningún punto de vista nos quedaremos estáticos permitiendo que ello suceda. Más allá de la ideología están las necesidades de cada una de las familias que dependen del trabajo de su jefe o jefa de hogar, eso es lo que desde nuestro espacio  sindical defendemos con claridad total.

En cuanto a la modificación de la prohibición del reemplazo en huelga, la derecha de este país quiere seguir aprovechándose de quienes están sin trabajo y los toma como alternativa de reemplazo mientras el sindicalismo paraliza sus funciones a la espera de las mejoras en las condiciones laborales. Lamentablemente, para quienes han creído en los “tiempos mejores”, reemplazar a alguien en sus funciones de trabajo les parece una oportunidad de ingreso a una faena y no alcanzan a dimensionar que solo están siendo utilizados para oprimir aún más a los de su propia  clase, por lo tanto esa prohibición de reemplazo en huelga debe mantenerse y respetarse.

En lo referido un nuevo sistema de indemnización por años de servicio (pago por 4 o 6 años) y flexibilidad en las jornadas de trabajo, manteniendo las 45 horas semanales que hay en la actualidad, también hay mucho paño por cortar. El tiempo energía y esfuerzo que cada trabajador entrega en sus faenas debe ser reconocido en la misma cronología de avance del tiempo. ¿Acaso no le bastó a la dictadura de Pinochet con la reducción de indemnización a un máximo de 11 años?

Sabemos muy bien que los únicos que se verán afectados por cambios como este son el segmento de población más adulta (entre 50 y 65 años) puesto que, los trabajadores más jóvenes se mantienen en promedio 5 años en un mismo trabajo, debido a los altos índices de movilidad laboral que están motivados por la autorrealización, por mejorar sus niveles de felicidad laboral y otras variables vinculadas con sus propias visiones. Por otra parte, existe una gran cantidad de trabajadores que llevan más de 20 años en una misma empresa y que ya vieron reducirse la indemnización de años servicio a un máximo de 11.

Con una reforma como esta, lo que estamos haciendo en oprimir a los trabajadores y beneficiar la organización de los empresarios. Lo único que buscan en debilitar nuestras organizaciones de base y esto, al final del día, es lo único que tenemos como espacio de protección, defensa y respeto. Desde la Confederación Minera de Chile, esperamos que la clase política que hemos habilitado para ejercer voz y voto esté a la altura de un desafío tan importante como defender la dignidad de todas y todos los trabajadores de nuestro país.

 

Hugo Paez Suarez

Presidente, Confederación Minera de Chile

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